Vecinos rodeados de basurales reclaman que el municipio haga el entubamiento

En la mayoría de los barrios de Posadas, los habitantes se ven obligados a convivir con basurales a cielo abierto y desagües cloacales por la inacción del Estado municipal.

Es el caso de la chacra 96 en el que habitan unas 350 familias, y todos los tubos de desagües están tapados, lo que evidencia que hace años no hay un trabajo serio al respecto.

“Por pedido de los vecinos nos acercamos al barrio, y al recorrerlo vemos que hay muy pocos tubos, y los que existen están tapados. Es evidente que hace años no se realiza una limpieza integral en esta zona, ni se destapan los caños. La familias están viviendo en pésimas condiciones, porque con la tubería taponada, se estanca el agua, y el lugar se llena de mosquitos, de roedores, de olores, y esto genera diversas enfermedades”, señaló el diputado Martín Sereno, del Partido Agrario y Social, acompañado de la militante del Movimiento Evita, Lidia Ibarra.

María Cristina Gómez es una vecina que vive en la chacra 96, y además de padecer lo que afecta a todos los pobladores; ella lo sufre más porque tiene un solo pulmón. A raíz de esta discapacidad realizó un montón de reclamos para que mejoren la condición del barrio; pero hasta el momento no tuvo ninguna solución.

“Hacen falta tubos que permitan el desagüe, no podemos sentarnos frente a la casa porque el olor es insoportable, padecemos la invasión de ratones, mosquitos. Acá vivimos con mi marido, los dos somos viejos y estamos enfermos, yo tengo diabetes, me falta un pulmón, casi no veo. Vinimos al barrio cuando mi hijo nos compró la casita para que estemos tranquilos; pero por el abandono de la municipalidad que no limpia, ni presta los servicios, esto es un sufrimiento constante”, dice.

El camión recolector pasa cada tanto por la chacra a buscar la basura, y cualquiera puede ver la montaña de cacharros que atrae al mosquito del dengue, y a eso se suma el problema de la falta de tubos.

“Hace años que estamos así, no se aguanta el olor y cuando llueve se inunda. Reclamamos, pero no pasa nada. No hay alumbrado en las calles, se quemó la lámpara y nunca la repusieron, yo por mi diabetes casi no veo y me caí varias veces por el desastroso estado de las calles. Ni bien anochece nos encerramos, porque da miedo con semejante oscuridad. Nos sentimos desprotegidos”, indica la mujer.

Fuente: Prensa PAyS.