Tucumán: Juan Manzur fue reelecto gobernador

El gobernador superaba por más de 30 puntos a la radical Elías de Pérez. Reiteró su alineamiento a nivel nacional con la fórmula Fernández-Fernández.

Juan Manzur y Osvaldo Jaldo le dieron otra alegría al peronismo al conseguir la reelección. El gobernador, pasadas las 22.30, salió de su despacho y en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno anunció el triunfo que calificó de contundente. El triunfo se suma al obtenido en este súper domingo electoral en Entre Ríos. Cuando regresó a su despacho, Manzur se comunicó con Alberto Fernández: “Este triunfo es de los tucumanos y también de ustedes. Se abrió el camino para que en cuatro meses vos Alberto y Cristina ganen el gobierno para beneficio del país”.

A la hora que Manzur anunció su triunfo se habían contabilizado recién un 10 por ciento de las 3635 mesas, un dato todavía escaso para marcar una tendencia, pero las estadísticas y la información que enviaban los fiscales le permitió convencerse de que no había vuelta, que su reelección se había asegurado. Al cierre de esta edición y con el 38,7 por ciento de las mesas escrutadas, Manzur se imponía con un 53 por ciento de las preferencias. Silvia Elías de Pérez, de Cambiemos, parecía quedarse con el segundo lugar con un 18,6 por ciento. En tanto, Ricardo Bussi, con 12,2 por ciento, desplazaba al cuarto puesto al ex aliado de Manzur, José Alperovich, que cosechaba un 11,5 por ciento.

Manzur llegó a la Casa de Gobierno poco después de las 20 pero todo el día siguió las alternativas del comicio desde su casa. Nunca lo dijo, pero entre sus seguidores había seguridad con el triunfo. La principal preocupación era demostrar que Alperovich no iba a perjudicarlo, pero, sobre todo, quedaría muy lejos del reelegido gobernador.

Los contactos de Manzur con Fernández se mantuvieron durante toda la jornada. La llamada más importante se realizó luego del discurso triunfal del mandatario. “Quiero que sepas que este triunfo es de los tucumanos y también de ustedes. Porque vos sabes Alberto que se abrió el camino para que en cuatro meses vos y Cristina ganen el gobierno para beneficio de todos los argentinos”, dijo Manzur. Alberto le agradeció e incluso algunos creyeron escuchar emoción en sus palabras. “Tu triunfo es importante porque demuestra que el pueblo nos reclama el estar juntos, unidos para defenderlos. Vos fuiste el primero en pedir esa unidad del peronismo sin exclusiones”, dijo Fernández en referencia al acto del 17 de octubre del año pasado donde junto a buena parte del peronismo, incluso Sergio Massa, llamó a conformar un frente para sacar al macrismo de la Casa Rosada. Ese dato lo repitió Fernández durante la charla telefónica.

La Casa de Gobierno fue centro de festejos, aunque Manzur deseaba con toda su fuerza triunfar en la capital tucumana para desplazar al ex peronista Germán Alfaro e imponer a su candidato Mario Leito. Anoche los números no le sonreían, pero todavía había que esperar.

Los que desaparecieron rápido del comando de campaña fue la gente de Elías de Pérez. Si bien consiguieron el segundo lugar, que era el objetivo, pero esperaban ubicarse más cerca de Manzur. Anoche, superado el 30 por ciento de las mesas escrutadas estaba congelada en el 18 por ciento. Esto generó molestia en la carpa radical y le apuntaron a Alfaro porque entienden que el intendente de la capital trabajó fuerte en la entrega de su boleta acompañada con la fórmula Manzur-Jaldo. Algo así como que forzó el corte de boletas. Esa será una pelea que recién comenzó. Pero, además, la candidata de Cambiemos buscó ensombrecer el escrutinio con denuncias de fraude ante la existencia de boletas truchas, pero fue la Junta Electoral que le impidió crecer con esas declaraciones al tomar una pronta decisión de considerar esos votos como observados y que serán resueltos en el escrutinio definitivo.

Sin duda que Alperovich también aspiraba a tener una mejor perfomance. Anoche decidió no hablar con la prensa ni hacer algún tipo de discurso y se resguardó con los suyos. El que también vio cómo se le desmoronaban sus expectativas era Ricardo Bussi. El hijo del genocida pretendía desplazar a Elías de Pérez al entender que el voto desencantado con el macrismo migraría hacia su Fuerza Republicana. Eso no ocurrió y pelea el cuarto lugar con Alperovich.

Si bien durante toda la jornada la gente de Manzur se mantuvo distante de cualquier expresión de triunfalismo, el primer signo de la existencia de confianza fue el escenario que comenzó a levantarse en la explanada de la Casa de Gobierno poco después de las dos de la tarde. Sin embargo, en las oficinas del gigante edificio que se levanta frente a la plaza Independencia reinaba el silencio. Nadie se animaba a arriesgar datos o un boca de urnas. La orden había sido clara: silencio hasta que la Junta Electoral comience a dar los resultados del escrutinio provisorio.

Pero siempre se escapa algo y sobre el final del comicio se deslizó una tabla de posiciones que mostraba a Manzur encabezando las preferencias. Lo secundaba Bussi. Elías de Pérez se caía y Alperovich se desplomaba. Eso representaba una boca de urna que no debía haberse escapado, pero en Tucumán y en ninguna provincia hay secretos bien guardados. La realidad comenzó a mostrar que, al menos en el primer puesto, ese sondeo no estaba del todo equivocado.

Mientras la militancia se comía las uñas cuando se acercaba la hora final del comicio, en las escuelas se sucedían escenas de largas colas de electores que se extendían por los patios escolares. La Junta Electoral emitió la orden de permitir el voto a todos aquellos que estaban dentro del establecimiento. Pero luego tuvieron que ordenarle a la Policía que hiciera un cerco en aquellas escuelas donde la fila salía hasta la vereda. Aquel no llevaba el voto en la ropa padecía la búsqueda de la boleta preferida que se desaparecía en esa jungla de papeleta electoral que provoca el sistema de acoples. Incluso hubo una mujer que se quedó encerrada en un aula y logró salir gracias a que encontraron a un cerrajero que a fuerza de golpes la liberó.

Fuente: Página 12