Tragedia ARA San Juan: para Griselda Alvarenga, “la Armada no quiere que el submarino se encuentre”

Lo expresó la esposa del submarinista Jorge Isabelino Ortíz, tripulante del ARA San Juan, nave desaparecida en el mar argentino en noviembre de 2017. La entrevista con AMPMNOTICIAS.com se realizó en el marco del homenaje que le brindó la Municipalidad de Garupá al joven militar oriundo de esta localidad.

Es que este viernes 23 de marzo, la comuna bautizó con el nombre de “Cabo Submarinista principal Jorge Isabelino Ortíz” al Polideportivo Municipal del barrio Ñu Porá, donde Jorge vivió gran parte de su vida.

“Jorge era un buen tipo”

Griselda tiene 34 años, es oriunda de la ciudad de Posadas, y se casó con Jorge Ortíz cuando éste se recibió de submarinista en la ciudad de Mar Del Plata, donde vivían desde hace ocho años los tres integrantes de esta familia, ya que tienen un hijo de dos años y medio.

“Jorge era muy querido por los compañeros, super inteligente, buen padre, buen compañero, buen esposo, buen hermano, un buen tipo”, define Griselda a su marido, con la emoción que transitará durante toda la charla; y cuenta un dato poco conocido: Jorge era árbitro (del SADRA) en la Liga Marplatense de fútbol.

Contó que el marino “ingresó a la armada y estuvo unos años embarcado, pero le surgió la idea de ser submarinista, que no es para cualquiera porque ese grupo es una elite, y comenzó la carrera. Era electricista, y dada su especialidad una de sus funciones era el mantenimiento de las baterías”, destaca Griselda al referirse a uno de los equipos que fue mencionado en reiteradas oportunidades como posible centro del desperfecto.

Griselda vive días difíciles. Habla de Jorge en presente y pasado, y tiene una mirada triste, como a la búsqueda de respuestas que en realidad le son cada vez más esquivas. Como seguramente ocurre con las otras mujeres hermanadas en esta tragedia, Griselda deambula entre la tristeza por una ausencia inesperada, el dolor por saber que seguramente no volverá con vida, y la incertidumbre por la falta de información, o peor aún, por tener la certeza de que se ocultan muchas cosas.

“La Armada Argentina no está colaborando”

“Estamos como desde el inicio, sin información. Es cierto que hay partes oficiales todos los días y que el buque ruso (“Yantar”) busca con su tecnología, la más avanzada del mundo para estos casos, pero lamentablemente la Armada Argentina no está colaborando”, asegura.

Añade en ese sentido que “hay puntos, lugares, donde Argentina no deja al buque ruso hacer rastreos, así que no pueden buscar donde ellos quieren”, para inmediatamente asegurar con plena convicción que “la armada no quiere que el submarino se encuentre, y eso lo creo como lo cree toda la Argentina”.

Conocer la actividad a la que se dedicaba su esposo le permite afirmar que “no puede desaparecer un submarino, es así”, y asegura que la diversidad de información solo genera confusión y dudas. “cada día surgen cosas: que fueron a un ejercicio bélico y luego que no, que tenían torpedos pero después que no tenían, que estuvieron en la zona de Malvinas para desmentirlo al día siguiente, y así muchas veces más”.

Tras comentar que su situación es difícil porque “las esposas de estos tripulantes estamos totalmente desamparadas, solas, apenas cobramos los sueldos pero otras cosas no”, Griselda sostiene que sin embargo, para todos ellos “lo principal es encontrarlos para saber qué pasó y así tener paz. Es duro hacer el duelo sin nada que te diga que volvió, eso es muy triste”, sentencia.

“La nave tenía muchas reparaciones para hacer”

En el último tramo de la charla, Griselda Alvarenga relata que “en octubre (de 2017) el submarino partió hacia la ciudad de Ushuaia, y ya en ese momento Jorge me contaba que la nave tenía muchas reparaciones para hacer durante el viaje”.

“El 8 de noviembre recibí su último mensaje. Me dijo ‘si Dios quiere vuelvo el 27 de noviembre. Cuida a nuestro bebé. Los amo‘, pero Dios no quiso que vuelvan…”, agrega, para concluir poniendo el acento en su certeza de que el Gobierno argentino no tiene muchas intenciones de hacer pública toda la verdad: “la recompensa que pusieron para su búsqueda es una mentira. Todos sabemos que por esa plata nadie va a emprender un rastreo que es mucho más costoso que ese monto”.