No son madres, son niñas obligadas a parir

La niña de 12 años, víctima de violación y embarazada de gemelos -actualmente con más de seis meses de gestación- no es un caso más de abuso infantil, de los que suceden con frecuencia en Misiones, sino también es víctima de un sistema del Estado que no logra su contención.

La criatura tenía 11 años cuando comenzó a convivir con un hombre adulto de 28 años, que trabajaba como tarefero (identificado como Richard C. en el expediente judicial y que está prófugo). Antes, cuando vivía con su madre también fue violentada por la pareja de ésta (Ariel R., de 40 años), tal como figura en la carátula del expediente judicial “Abuso sexual con acceso carnal”, que se tramita en el Juzgado de Instrucción 1, a cargo de Roberto Saldaña, que investiga el caso.

En diciembre pasado, cuando la niña cursaba varios meses de embarazo, a una vecina del barrio le llamó la atención que conviviera con un adulto y realizó la denuncia a la Dirección de Acción Social del Municipio local. Intervino su responsable, Florencia Leiva, junto con su equipo de trabajo (una psicóloga, un trabajador social y una abogada) quien elevó la denuncia al Juzgado de Familia y al de Instrucción 1.

Ya con más de doce semanas de gestación, la niña fue internada en el Hospital del Samic de Eldorado y una semana después la derivaron al Hospital Materno Neonatal, de Posadas, junto a su hermana de 23 años que tenía la guarda por orden de la Justicia. La madre está denunciada en la causa por haber “entregado” a su hija al violador. Además, la nena declaró en cámara Gesell que la pareja de su madre también abusó de ella.

Sobre ambos hombres, los medios de comunicación hablan poco. En cambio sí pusieron el foco en revictimizar a la nena. Ramírez escapó hacia el monte misionero, y Casco se profugó a Formosa, mientras el Juzgado de Saldaña no parece abocado a buscarlos.

Fuente: Patricia López Espínola.