Los promedios dejarán de existir dentro de tres años

El Presidente de AFA, Claudio “Chiqui” Tapia, anunció que en tres años se dejará de utilizar ese sistema para determinar los descensos de categoría.

“De acá a tres años no se va a jugar más con promedios. Me parece que son los cambios que hay que producir en el fútbol, acompañado de torneos más profesionales, donde podamos revalorizar este producto que tenemos”, manifestó Tapia en una nota con el portal oficial de AFA. Tapia prometió para el mes de marzo una modificación estructural en todo el fútbol que regula la AFA .

La espera de tres años tiene su sentido. El promedio toma en cuenta las últimas tres temporadas, por lo que sacarlo de inmediato sería cambiar las reglas en medio de la competencia. Se prevé que, después de un nuevo torneo de transición, las temporadas del fútbol argentino volverán a ser anuales, de enero a diciembre, a partir del año que viene. De esta manera, los últimos descensos por este sistema se concretarían a fines de la temporada 2020.

Siempre discutidos, los promedios llegaron por primera vez en 1957. Para aplicar el promedio se sumaron los puntos de ese año y de la temporada de 1956. El primer conjunto descendido con esta modalidad fue Ferro Carril Oeste. Para 1958 se sumó una temporada más para definirlos. En 1963, el sistema se dio de baja. Tras el descenso de San Lorenzo en 1981, volvieron para quedarse, con el impulso de Julio Grondona. En 1983, la primera temporada tras su vuelta, los promedios salvaron a River y condenaron a Racing.

Pasaron casi 35 años y el promedio perjudicó, y sigue perjudicando sistemáticamente, a los equipos recién ascendidos, que tienen que competir contra clubes que, la mayoría de las veces, se salvan por lo sumado en temporadas anteriores. San Martín de Tucumán es el claro ejemplo de esto: descendió tres veces sin estar nunca entre los cuatro peores puntajes de la temporada. Una injusticia deportiva.

Las rarezas se incrementaron con la llegada de los torneos cortos. Ahora los promedios tenían en cuenta seis campeonatos, situación que incrementaba las chances de que se produjeran diferencias enormes entre la tabla de números enteros y la de números con coma. En el Clausura 2004 Talleres fue puntero por muchas fechas y terminó tercero: perdió la Promoción con Argentinos y descendió.

Incluso, hace cinco años, Tigre llegó a la última fecha puntero, junto con Arsenal, con chances de ser campeón y jugar la promoción al mismo tiempo . Finalmente, el equipo de Victoria empató 2 a 2 con Independiente en la última fecha y ninguna de las dos cosas sucedió.

Aunque pareciera imposible, algo peor ya había pasado. No fue en la primera división, es cierto. En mayo de 2009, a cuatro fechas del final la temporada, Comisión de Actividades Infantiles (CAI) de Comodoro Rivadavia jugaba contra Talleres por la Primera B Nacional, categoría que también utiliza los promedios. A la CAI le convenía perder.

Es que quienes descienden de la segunda categoría se dividen en dos: los afiliados directamente a la AFA y los afiliados de manera indirecta. Los primeros juegan la B Metropolitana y los segundos el Torneo Federal A. En ese entonces, había un descenso y una promoción para cada uno de estos grupos. Talleres, afiliado indirectamente, estaba en zona de descenso. Si superaba a CAI, tambien con afiliación indirecta, pasaba en los promedios a Almagro, afiliado directamente. CAI y Talleres quedaban en el puesto 17 y 18 de la tabla. Pero, como solamente había una promoción para equipos afiliados indirectamente, los de Chubut se quedaban fuera de todo. Un embrollo que se resolvió con un empate sin goles. Al final del torneo, Talleres descendió directamente y la CAI se salvó tras jugar la promoción.

River, primer equipo beneficiado por la existencia de los promedios, los sufrió con un estrepitoso descenso a la segunda división en 2011: el equipo con más títulos locales jugó la promoción con Belgrano sin haber estado entre los cuatro últimos en ninguna de las tres temporadas contabilizadas por la tabla de promedios. Sí había salido último del torneo Apertura 2008.

En un fútbol argentino de idas y vueltas, el promedio es solamente una rareza más. Injusta, pero casi insignificante al lado de todo lo demás: una primera división que llegó a ser de 30 equipos, frecuentes torneos de transición para reacomodar los calendarios y torneos a un solo partido y reconocidos décadas después.

La lista sigue: una copa especial entre el campeón y un equipo que había ganado el título dos años antes e ignotos campeonatos internacionales amateurs, de dudosa competitividad, que aparecen bordados en los escudos de algunos equipos argentinos. Pero, por una vez, parece que el fútbol argentino dejará la originalidad de lado ¿Se mantendrá la decisión en el 2020?

Fuente: La Nación.