La UIA criticó la crisis financiera y reclamó un plan sectorial sustentable

En contadas oportunidades el Comité Ejecutivo de la UIA utilizó un comunicado de prensa para mostrar un mensaje unificado. La crisis del dólar y la creciente preocupación ante la ausencia de un plan de desarrollo industrial ganaron terreno en el intenso análisis que realizó ayer la mesa de conducción de la principal entidad fabril. Lejos de la catarsis que suele volcarse en Junta Directiva, los líderes empresarios movieron sus fichas y decidieron evitar un choque con el Gobierno, pero admitieron que la paciencia tiene un límite cada vez más cercano.

Sucede que los dueños de las fábricas argentinas -incluso mucho más que los ejecutivos- perdieron las esperanzas de que exista un volantazo económico que encuentre en la industria una solución ante la falta de dólares más que un problema por la inversión de pesos. Si bien aplaudieron el gradualismo y las reformas aún inconclusas, el apoyo se convirtió en incredulidad ante la reducción del 20% del flujo de sus ganancias, según algunos cálculos que se escucharon en la sede porteña de Avenida de Mayo 1147.

Casi en sintonía con los anuncios del presidente Mauricio Macri primero, y del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, después, los industriales almorzaron en un clima de “preocupación” que por momentos rozó la hostilidad ante el inminente acuerdo con el FMI. Otra vez, Miguel Avecedo -jefe UIA- impuso su conducción de amplitud en las críticas hacia adentro y de manejo de los tiempos políticos hacia el exterior, en un escenario de incertidumbre económica.

“Un préstamo de u$s 30.000 millones, idéntica suma del vencimiento de Lebacs de la semana próxima, demuestra que la apuesta sigue siendo la timba financiera”, se lamentó uno de los participantes de la reunión, consultado por BAE Negocios.

Esa variable, pesimista sobre el escenario futuro, sonó con fuerza en la reunión de conducción. Aun así, el Comité Ejecutivo apuntó a la “actualidad económica y las tensiones financieras coyunturales que tuvieron lugar durante los últimos días” como una variable que influyó en la corrida cambiaria. Si bien moderados, también dejaron soslayar las críticas ante la falta de conducción económica en el Gabinete nacional.

“El contexto internacional complejo, originado en la suba de las tasas de interés de referencia de Estados Unidos, derivó en el reacomodamiento de las principales variables financieras, tanto a nivel local como regional, impactando en el valor de las monedas de Argentina y de sus principales socios comerciales”, concedió la central fabril.

Pero sin mencionar al FMI y las negociaciones abiertas, cuestión que sí hizo pública y con un fuerte respaldo al Gobierno la Cámara de Comercio y Servicios, la UIA afirmó que “las áreas responsables de la política económica (BCRA, Ministerio de Hacienda y Ministerio de Finanzas, entre otros) cuentan con los instrumentos y los activos necesarios para brindar previsibilidad cambiaria y financiera de largo plazo”.

Entrelíneas, los jefes empresarios tildaron de “apresurado” un blindaje financiero. Si el conflicto es internacional ante las devaluaciones simultáneas en el mundo, “poco van a ayudar las recetas financieras a una situación creada por la especulación de ese mismo sector”, evaluó otro integrante de la mesa de conducción industrial.

De ahí se entiende el reclamo de la UIA ante el reiterado pedido de un plan que tenga a la industria manufacturera como el eje del ingreso de dólares productivos. “La Unión Industrial Argentina reitera su compromiso constante con la realización de las inversiones productivas necesarias para profundizar el desarrollo industrial, crear empleo de calidad, fortalecer el entramado PyME y generar las divisas genuinas que permitan financiar un proceso de crecimiento sustentable en el largo plazo”, sentenció el comunicado.

“Estamos muy preocupados por la situación, esperando que pase la tormenta para seguir pidiendo un modelo de desarrollo industrial”, fue el resumen del dueño de una empresa fuerte de las economías regionales. Allí y en los sectores sensibles de la industria es donde se erige -aún de manera desordenada- un centro de poder que choca contra las miradas positivas del largo plazo. “La inversión tiene que ser local y para eso tiene que haber negocios, pero acá el consumo está cayendo”, dijo contundente otra fuente de una gran empresa local.

Fuente: diario BAE