La mayor cooperativa eléctrica del país advierte con “una rebelión generalizada”

Carlos Ciapponi, presidente de Cooperativa Agua, Luz y Fuerza, afirma que no van a pagar los aumentos de las tarifas si CAMMESA no hace las inversiones necesarias para mejorar el servicio. “Los costos son inviables para nosotros y para los usuarios”, asegura.

La Cooperativa Agua, Luz y Fuerza (CALF) es una de las más importantes del sector eléctrico. Maneja un presupuesto que ronda los 3 mil millones de pesos y brinda servicio a casi 100 mil personas en la capital de Neuquén. El ingeniero Carlos Ciapponi es el presidente de la CALF y propone que el sector vaya rumbo a una “rebelión generalizada”, en contra del tarifazo eléctrico, que “aumentó la materia prima de las distribuidoras en 1.700 por ciento, en dos años y medio”.

Tiempo: ¿Cuál fue el disparador de esta rebelión?

Ciapponi: La compra en el mercado mayorista aumentó este año un 55%, al menos en principio. Es el valor de la materia prima que compran las distribuidoras. Sería aceptable, teniendo en cuenta la inflación, si no hubiera ocurrido lo que pasó en los últimos dos años y medio, que para la compra de energía los aumentos fueron del 1.710%. Es una situación inédita en Argentina. En un escenario casi normal, la materia prima de nuestro sector es el 30% de los costos. Ahora, es el 70%. Se convirtió en el mayor costo de nuestra distribuidora. Otro problema es la carga impositiva, que es un porcentaje sobre la energía que se compra y vende. Por tanto, si la energía aumenta un 1.700%, los impuestos crecieron de la misma forma.

¿Los aumentos para los usuarios, no fueron en la misma línea?

Somos una cooperativa y, como tal, no tenemos fines de lucro. Los tres gastos más grandes que tenemos son impuestos y tasas; mano de obra y lo operativo, que lo manejás con el resto. En agosto último, tuvimos ingresos por $ 180 millones, de los cuales $ 105 M fueron directo a manos de CAMMESA (Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico); $ 32 M, a impuestos y tasas; $ 38 M, en la mano de obra. Para funcionar, mantener vehículos, combustible, seguros, proveedores, material de reposición, publicidad, pauta, correo para distribuir boletas, etc., te quedaban $ 9 M. Es inviable para nosotros y también para los usuarios. Un vecino que en principios de 2016 pagaba mil pesos por un servicio estándar de 250 kw, hoy paga $ 2.700. En Neuquén, hay un rango de temperaturas que van de menos 10 grados, a 40 grados. No es un detalle porque esto hace que haya un alto consumo en verano y también en invierno.

¿Han podido realizar inversiones?

La energía es como la madre: no le damos bola cuando la tenemos y cuando no la tenemos nos damos cuenta de lo importante que es. Hay que mantener y ampliar las instalaciones, de acuerdo a la demanda y al contrato de concesión. En el caso de la ciudad de Neuquén, no es un lugar común. Hay una tasa de crecimiento vegetativo similar a la de Capital Federal. Para un escenario como el de esta provincia, es un número altísimo. Hay necesidad de ejecutar obras muy importantes. Las obras que hicimos fueron a través de créditos bancarios que sacamos. Aun así, el plan de obras no tiene la velocidad que debería, teniendo en cuenta ese crecimiento vegetativo.

¿Y a quién le sirven los aumentos?

En el último año, CALF ha transferido a la secretaría de Energía, a través de CAMMESA, más de $ 1.200 millones. Y otros $ 550 millones en impuestos. Resulta que hemos hecho nuestras inversiones, somos eficientes, tenemos una calidad de servicio alta, prácticamente no tenemos penalidades por parte del ente regulador, estamos entre los 5 mejores del país en distribución y entre los 3 primeros en alumbrado público. Pero CAMMESA no cumple con su parte. Tenemos problemas en los puntos de abastecimiento porque no realizan las inversiones. Entonces, pasa lo que ocurrió en Navidad: salió Alto Valle, que es uno de los puntos de suministro, y tuvimos tres horas sin servicio en un cuarto de la ciudad. Todavía me dura la bronca porque habíamos hecho un muy buen trabajo. No vamos a seguir pagando los aumentos, si no vemos que ese dinero, que es significativo, al menos una parte no se reinvierte en las instalaciones que necesita tener quien nos vende la energía. Por eso, nuestra decisión.

¿Tienen alguna deuda con CAMMESA?

CALF es de las pocas distribuidoras del país que no tiene deuda con CAMMESA. Del período de gestión presidencial anterior, llegó a haber un 80% de distribuidoras que estaban atrasadas o directamente no pagaban. Con esas distribuidoras, el gobierno actual otorgó un crédito a diez años, a una tasa del 8%. Los que pagamos regularmente, pedimos al menos algún tipo de premio, para no ser siempre los tontos que cumplen y son ordenados. A las cumplidoras, denos un crédito de un año, para hacer inversiones. No nos han dado nada.

Que aumentos tan importantes no se noten en la inversión de las instalaciones de quienes nos proveen de energía, nos lleva a hacer una presentación legal y no pagar ese aumento. Sería la segunda causa que llevamos adelante porque también pedimos que nos lleven el IVA a una alícuota razonable. Las pymes y comercios pagan el 27% de IVA y los usuarios residenciales el 21%. El fallo de la Corte Suprema (Fallo CEPIS) dijo que se trata de un bien esencial. Entonces, denos un tratamiento como los hacen con los alimentos de primera necesidad: el pan, la leche, el transporte, por ejemplo, que pagan 10,5%.

¿Hay otras entidades que se sumen a esta movida?

Formamos parte de la Federación de Cooperativas de Servicios Esenciales (FECOES). Están la mayor parte de las cooperativas eléctricas y de agua de la Patagonia. Estamos también en la Federación Argentina de Cooperativas Eléctricas (FACE), que son 240 cooperativas. El miércoles y jueves, habrá reuniones de comisión directiva y voy con este planteo de llevar a cabo una rebelión generalizada. Por tamaño, CALF es la cooperativa más importante del país. Creemos que el gobierno debe reconsiderar los incrementos y qué utilidad le da a ese dinero. En los últimos dos años, las ganancias han sido millonarias y la calidad del servicio es igual de mala o peor. Hace diez años que están las mismas instalaciones. Hemos tenido fallas también en transformadores, que están tan viejos como yo.

¿Sabe si en el gas tienen problemas similares?

Hay un cambio cultural en ese sentido. En invierno, se está cambiando el método de calefacción y se usa más la electricidad. Esto es positivo porque calefaccionar con gas natural es una quema de energía absolutamente ineficiente. Lo lógico sería usar ese gas para generar energía en una central de ciclo combinado y no quemarlo porque no es un bien renovable. Por otra parte, en la capital de la provincia del gas, están entregando barrios nuevos sin gas. Imaginate lo que pasa con la gente en invierno, que además es gente de bajos recursos. Les llega una factura de más de diez mil pesos de electricidad y, obviamente, no las pueden pagar. Los dueños de nuestra cooperativa son los propios asociados; es decir, los usuarios. Por lo cual, están doblemente afectados. Si no se hace una movida de esta magnitud, no se entera nadie. Estamos hablando de servicio eléctrico. No es cualquier bien. Todo el funcionamiento de la sociedad depende del servicio eléctrico.

Fuente: Por Jonathan Raed (@JRaed) en diario TiempoAr.com.ar