Acceder a la Justicia es un “camino de piedras” para víctimas de violencia de género

En un hotel céntrico de Posadas, se realizó una disertación con debate sobre “Justicia Penal con Perspectiva de Género”, a cargo de la abogada Norma Graciela Chiapparrone, asesora de la Federación Internacional de Mujeres de Carreras Jurídicas, junto a la presidenta de la Asociación de Mujeres Penalistas Argentinas, doctora Mariana Barbitta, invitadas por el Colectivo “Contra las Violencias Juntas”, integrada por dirigentes políticas y sociales, entre ellas la ministra de Derechos Humanos, Lilian “Tiki” Marchesini, y la ex diputada María Losada.

“Es difícil darle marco a un tema tan amplio como es la violencia contra las mujeres; pero como esta colectiva viene desde distintos espacios de la política, estoy segura que nos vamos a entender”, dijo la doctora Chiapparroneen el inicio de su disertación que tuvo la presencia de la ministra del Superior Tribunal de Justicia de la Provincia, Liliana Picazo.

Recordó a la activista feminista estadounidense Kate Millet que en la época de los 70 decía: “Mientras nosotras amábamos los hombres gobernaban”. Y en realidad, “yo creo que hoy ellos siguen gobernando, y nosotras amando, porque somos el motor del mundo, y más allá de los roles que nos asignen los estereotipos de que maternamos, cuidamos y satisfacemos el deseo sexual de los hombres. Más allá la naturalización en esos roles, las mujeres tenemos una capacidad impresionante para amar, en el sentido más amplio de esa expresión, que tiene que ver con el cuidado del otro, con el amor a la tierra, y con las acciones de solidaridad”.

En la misma línea Chiapparrone consideró que las mujeres son una fuente infinita de amor, y por eso consideró que ésta Colectiva -la que organizó la charla- tiene un tremendo desafío por delante, que es crecer y proyectar los cambios que son necesarios.

Reconoció que el acceso a la política de las mujeres de algún modo con la Ley de Cupo de la década de los 90′ fue un paso importante; pero también admitió que la Ley significó un techo para las mujeres, cuando en realidad la idea nació para que fuera un piso.

“Fue un techo que tuvimos que defender con uñas y dientes. Ahora está la Ley de Paridad, y también nos costará mucho sacarla adelante, porque a la mujer todo nos cuesta más, desde conseguir el mejor puesto en el trabajo, hasta conciliar la jornada laboral con la familiar, ni qué decir con la política.

Como bien saben las compañeras que militan en política, los hombres siempre tuvieron sus horarios a gusto y placer, porque después en la casa los espera un plato de comida y una cama calentita; en cambio nosotras, si no dejamos hecha la comida y la cama tendida, no podemos dedicarnos a nuestra rutina, y estamos en plena lucha para revertir esas situaciones. Las mujeres entendimos que éste no es un mundo justo, y ahora aprendimos que no sólo no es justo con nosotras, sino tampoco con nuestros hijos e hijas, y cambiar esa desigualdad solo se logra con trabajo, lucha, unión, saliendo a la calle a reclamar, militar en un Colectivo o en un partido político, interactuar en la sociedad civil, y hacer cada vez menos concesiones”, manifestó la abogada feminista.

Agregó que como la política es el arte de lo posible; las mujeres también deben tener esa inteligencia y picardía de los varones, con el desafío de hacer de la política un espacio más amigable “para nosotras, donde haya respeto y consideración a nuestro trabajo, valores y merecimientos”.

Fuente y Fotos: P. López Espínola.